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permite intuir el proceso: el pato entero se asa durante
cerca de 90 minutos con madera frutal, logrando una
piel fina, crujiente y perfectamente dorada, y una carne
jugosa y fragante.
El servicio se desarrolla como un ritual gastronómico.
Primero, la piel crujiente servida con caviar sobre pan
de cristal; después, el pato trinchado, acompañado de
crepes finas, pepino, cebolla china, nabo amarillo, mem-
brillo y la salsa hoisin casera del chef. El comensal par-
ticipa, se toma su tiempo y construye cada bocado a su
gusto. Es una experiencia que invita a comer despacio y
que sigue siendo una de las grandes razones para cru-
zar la puerta de Hutong.
Dim sum en directo y una carta
más amplia
Una de las incorporaciones más visibles de esta nueva
etapa es la barra de dim sum a la vista, situada nada
más entrar. En ella, un maestro especializado elabora
en directo estas piezas fundamentales de la cocina can-
tonesa, reivindicando la artesanía y la precisión técnica.
Xiaolongbao de cerdo jugoso, xiumai de ternera con
caldo en su interior o hakao de langostinos envueltos
en delicada masa de arroz —apta para celíacos— se
preparan al momento, aportando frescura y autentici-
dad a la experiencia.
Calamares en salsa picante Cordero salteado con comino RESTAURANTES PROBADOS
La carta se amplía con nuevas recetas que enriquecen el
recorrido sin desdibujar su identidad. Junto a clásicos como
el pollo gong bao, los callos al estilo sichuanés o la lubina
con soja dulce, aparecen platos como los calamares en
salsa picante, intensos y bien equilibrados, o la cazue-
la de lubina y langostinos con pimientos encurtidos, de
marcado carácter regional. Permanece también uno de
los platos más queridos de la casa: el pork belly cocina-
do a baja temperatura, receta tradicional de Shanghái
servida con bao, que conecta directamente con la cocina
familiar china.
Una China elegante, sin artificios
Con esta reapertura, Hutong reafirma su apuesta por una
cocina china rigurosa, elegante y reconocible, alejada de
clichés. Todo en el restaurante —desde la vajilla hasta la
música— está pensado para crear una experiencia envol-
vente, coherente y sin estridencias. Una vuelta esperada
que consolida a Hutong como una dirección imprescindi-
ble para entender la alta cocina china en Madrid, ahora
con un espacio a la altura de su propuesta gastronómica.
Hutong Madrid
Almejas árticas con salsa especial
Pato laqueado
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